Ten cuidado, te están mirando.
Para el mundo entero, Samuel es un hombre marcado. Tras convertirse en el principal sospechoso de la misteriosa desaparición de su pareja, vio cómo su vida entera se desmoronaba en cuestión de días: su reputación fue destruida, su carrera profesional se esfumó y sus planes de futuro quedaron enterrados bajo el peso de la sospecha general. Aunque la justicia no pudo condenarlo, la sociedad ya había dictado su veredicto.
Años después, sumergido en el aislamiento y tratando de sobrevivir a los fantasmas de su pasado, la rutina de Samuel se quiebra por completo. Comienza a recibir unas misteriosas cartas que le abren una ventana hacia un mundo idílico, una vida perfecta que siempre creyó inalcanzable. Y es entonces cuando aparece ella.
Mia. Hermosa, sofisticada, magnética... y peligrosamente ajena.
Lo que empieza como una simple curiosidad pronto muta en una fijación ciega y asfixiante. Refugiado en la penumbra de un sótano olvidado, Samuel se convierte en el espectador invisible de sus días. Aprende sus rutinas, descifra sus secretos y planea con fría minuciosidad la forma de cruzarse en su camino. Sus métodos traspasan cualquier límite moral o convencional, pero está convencido de que el fin justifica los medios y nada, ni nadie, parece capaz de detenerlo.
Sin embargo, el juego de observar las vidas ajenas desde las sombras es un laberinto peligroso. En un mundo donde todos ocultan algo, Samuel no tarda en descubrir que el cazador también puede ser la presa, y que mirar demasiado de cerca tiene un precio devastador que jamás calculó pagar.

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